El Pago de la Corona de Magallón, a la vanguardia en la lucha biológica con las tecnologías 4.0, para facilitar la sostenibilidad del olivar tradicional de Aragón

La baja rentabilidad el olivo tradicional de Aragón pone en alerta a agricultores, cooperativas y conservacionistas. El paisaje que conocemos de nuestro entorno más próximo, ecosistemas ancestrales, la renta de algunas familias y un producto gastronómico de primera magnitud están amenazados. Como referente tomamos el paraje La Corona de Magallón, un auténtico bosque de olivos.

Los que conocen bien el sector agrario saben que la mejor forma de mantener el territorio, sus paisajes naturales y la población rural es la sostenibilidad de los cultivos, en su vertiente medio ambiental y, por supuesto, económica.
El olivo de cultivo tradicional, de los que destacan maravillosos ejemplares centenarios, con los que contamos en todo Aragón y las masas forestales de olivar se ven amenazados. Su falta de rentabilidad y el abandono de los pueblos nos hacen ser pesimistas en su mantenimiento.
Así lo entiende Cooperativa de Magallón que, además, de rentabilizar la explotación de sus socios, desea proteger uno de los bosques de olivos más biodiversos de Zaragoza: el del paraje La Corona, próximo a la laguna de la Loteta, en el término de Magallón.

Foto: Olivar de empeltre en La Corona con una trampa (de color amarillo) de mosca del olivo

La situación del año pasado con unos precios del aceite oliva por debajo de los costes de producción, un consumo que escasamente se mantiene y excedentes en las almazaras hacen, un año más, la tormenta perfecta para que se repitan el abandono de tierras de labor.

El cultivo tradicional de la variedad empeltre está amenazado por una baja rentabilidad. Esta viene dada por unos costes de producción superiores a las nuevas plantaciones de intensivo (que usan variedades de olivos de menor porte, para favorecer la creación del seto vegetal que facilita la mecanización de labores y abarata, sobre todo, la recolección: su mayor coste anual), el menor volumen de producción, la vecería (bajada de producción interanual) y, muy significativamente, el periódico ataque de la temida mosca que reduce tanto calidad como volumen de producción, precisamente en aquellas olivas de mayor tamaño, por ejemplo, la variedad empeltre.

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